Cincuenta

 

-          Oye cabezón, mañana vamos a ir al chongo, vamos, te quiero ver, no seas cabro.

Llegó hasta Miraflores, un distrito ajeno, aquí las casas se ven más altas y bonitas, se podía crecer aquí dijo, los transportes ya oxidados lo llevaban, ahogado en sus pensamientos y  arrastrado a diestras llegó, obligado, por fin saldré de pito, vere el mundo de otra forma, ahí empezó todo samuelito, más plata en mujeres, las amanecidas sin sentido en fiestas, las bolsas en los ojos al amanecer el día, el brazo en los ojos para esquivar al sol, luego entenderías tu estrés para hacerlo nuevamente, estaba entusiasmado y también decepcionado porque no quería que fuese así, sin embargo ya no podía postergarlo más, ya tenía 19 años y aún seguías virgen Samuelito, en clase hacían bromas al respecto, él reía con ellxs sin entender pero por pura cortesía. ¿Ya lo habías hecho samuelito? Que pose más te gusta, jajaja, si, Samuel, esa es buena. Seguramente que ellos ya lo sabían, pero a esa edad no se contaba nada.

Llegó en la tarde, un sábado, cálido y soleado, el payaso salió y le dijo, vamos a ir con un broder, vamos a san Borja, lo recogemos y vamos, ¿A dónde iríamos? Tu veías las casas, coloreadas, acá si las tarrajean y pintan, aquí si terminan lo que empiezan, no hay vecinos pero todo esta bonito, los carros dentro de sus casas y jardines muy coloreados quieren escapar de sus puertas. Tomaron el taxi, no pagues Samu, él tiene plata, tú estás ajustado, ¿en qué trabajabas Samu? no te alcanza más para la chela, a esa si la besabas desde los 15 años, fiel compañera. Llegaron y payaso pagó, bien dijo, era un barrio bonito, el tipo salió y a primera impresión era un tipo putero y que jugaba play, con que gente me junto pensaste Samu. Él pidió un taxi, a los Olivos escuchaste, mi barrio, ¿qué barrio pensaste? Aquí está más bonito, ya no importa, para lo que tienes en el bolsillo. En el camino no hablaron mucho, se sentó en la parte delantera, sólo asentía que ya había ido y el taxi de cuando en cuando reía y miraba de reojo, a tu lado Samu, ya sabía ya.

-          Vaciló y al momento ya estaba decidido, ya de una vez por todas, se moría de miedo por dentro, los pensamientos, las expectativas, las películas, te daba vueltas la cabeza, aquí se iba a hacer hombre.

-          Irías y te vería allí, en casa del payaso, que he hecho dijiste dentro, en qué me he metido, te temblaban las piernas y de cómo sería en el momento.

Terminó pagando parte del taxi con ellos, no reconocía el lugar, pero vio el metropolitano a una cuadra, naranjal dije, una zona infestada de gente, de sucias calles, todos se miran de reojo por inseguridad, se miran y a la vez no, la resignación en la frente de muchas personas y las colas, las colas. A una cuadra: Primera vez por aquí, la fachada del local era oscura, no había letrero, sólo 2 seguridad en la puerta y unos borrachos, la gente deambulaba y había vendedores fuera de todo tipo, chicles, puchos, carritos sandgucheros, hasta caldo de gallina viste Samuelito, todo eso lo descuadró, la imagen que tenías del chongo, no es como las pelis, pensó. Por fuera todo era muy sucio, no limpiaban hace mucho tiempo, ahí se jodió, la limpieza tan importante para él, pensó, entró encogiendo cabeza y hombros, detrás de ellos y era más oscuro, una luz de discoteca que cegaba a todos, más no a los acostumbrados.

 El lugar era una casa o 2 de largo, de mafiosos seguro pensó, no podía diferenciar, la luz le tapaba el rostro y las de todos, hacía que el lugar sea más abrumador. Los hombres se acomodaban por las esquinas y en el medio, una escalera para los comensales que subían a atenderse en mitad de la sala, las paredes eran tarrajeadas, las chicas por el medio desfilaban mostrando sus mejores carnes, era una pasarela, algunas con o menos ropa. Al entrar y hacerme paso para acomodarme una mujer le agarró el culo y se río, se dieron cuenta Samuelito, aquí me van a sangrar pensó, sintieron tu miedo, respiraron mi nerviosismo y jadeó con su experiencia, que quedó sorprendido, pasaron 5, 10 minutos y él seguía de pie, sin saber que hacer.

-          Recordó: Nos tomamos unas chelitas antes o que, bajas huevón, le pasamos la voz al narizón? Así no más mejor.

-          Hay que seguir chupando un par más y nos quitamos, pelao danos un parcito más.

Veía caras y no sólo de chicas, observaba a los comensales, tenían los ojos cabizbajos y pocos de ellos desafiantes y divisó como algunos esperaban a una sola mujer, la abordaban 6 o 7 y esperaban, en eso cruzó miradas con un conocido, el bosa, qué vergüenza pensó, no lo miraba, esquivaba los ojos, vivía muy cerca a su casa, ahora Samuelito, le va a decir a tus papas, a su esposa, a los vecinos, te cagaste, el putero del barrio pensó. Asintió para saludarlo y volteó rápidamente, se apresuró en elegir, ya no quería ver más conocidos pensó, él que dirán de siempre Samuelito, te perseguiría como tu sombra, logró ver a una chica, guapa, de mi tamaño, delgada, tes oscura, cintura, como perdida, así me gustan dijiste, la verdad es que quiso hablarle a más, pero sentía pudor, dejó pasar y se las llevaban, como en tu vida Samuelito, tu pan de cada día, ya no le era tan ajeno el lugar.

El tiempo de pie lo cargó de agallas, su cabeza lo ahogaba, ya la había visto, respiró hondo, dudo muchos segundos y se acercó, sus pasos y manos vacilaban, el corazón palpitaba, ¿qué le digo? como en la peli pensó, le palpó la muñeca con delicadeza, como una invitación a bailar, ella no parecía del lugar, te mentías Samuelito, claro que era del lugar, pero eso lo hacía sentir menos pudor y como un salvador y con suspiro, como si la fuera conquistar saludó.

-          Hola, qué tal, cómo te llamas, a cuanto el servicio, no sabías que más decir o como dialogar, estabas avergonzado a mares, la luz roja de la casa era tu aliada pero tu tono de voz no mentía Samu, como haciendo algo malo, 40 papi, nada menos?

-          No papi, ya vamos, lo agarró suavemente de la mano, sólo tus dos dedos, ella no era tonta, sabía a que jugaba y yo la seguí, vi como algunos nos miraban y imaginaban la escena, empezaron a subir….

Muchos esperaban cerca de las escaleras para atrapar o coger a la chica con la que querían acostarse, se notaban muy decididos de sí, ¿por qué entonces estaban aquí? Y él se moría de temor, quizás así es la primera vez. Hacían colas sólo por 1 en particular, seguro atiende muy bien pensó y él observaba el acto atentamente.

Sus manos estaban nerviosas, el suelo se movía, se sentía avergonzado, pensó en caerse, pensaba como se sentirá ella o que número seré, qué poses harías Samuelito. La luz de colores le salpicaba en los ojos, empezaron a subir las escaleras y el ruido se iba alejando raudamente, le costaba mirar a las personas a los ojos recuerda, al subir, había menos gente, las voces y jadeos se escuchaban como un colchón a tus oídos, pero de frente se dio en frente con una pequeña caseta, que impedía el paso, era una señora:

-          Se pagaba en la caseta, son 40 soles le dijo. Espera, ¿qué habitación quieres? Una está 15 y la otra 5.

-          Si, la de 5 porfa, no le alcanzaría para más cóbrese por favor, él estaba en automático, hacía caso a cualquier cosa que le dijeran, si le cobraban más, él pagaría.

El corazón se le aceleraba, se le salía, le golpeaba el pecho llegó la hora Samuelito, this is it, no es como pensaste pero es un comienzo, ¿cómo hacerlo? ¿recuerdas el video? Porque parte se mete.

-          Toma tu ticket.

-          Gracias. A su derecha estaban los de 5 y 15, era sucio y precario. Las de 5 eran casetas cremas, pre fabricadas, de unos empujones se podían caer y las separaba un camino en medio, una estaba frente a la otra, eran sin techo para que sea ventilado y claramente se escuchaban los falsos jadeos de las meretrices.

El payaso ya había subido, a su amigo lo perdí, pensó: estos pitucos vienen acá para polvear y regresan a sus privilegios. Luego le dijo que había pagado la de 15 y dejado su propina por el cariño.

-          Ven, le dijo. El corazón le latía más y más, sentía miedo y los jadeos lo ponían mas nervioso, su mente se ensimismaba.

Ella estaba muy tranquila, notó su perfume a inseguridad y tenía la ventaja. Abrió la puerta, que era de un color marrón, había un pequeño lavadero, baño, cómoda, en está habían condones, dilatador y la cama.

Nervioso se colocó al lado de la cama, estaba avergonzado por desanudarse o que piense que la tenía pequeña, pensamientos de inseguridad, nada bueno para una primera vez samuelita, la fregaste ahí, te arruinó, te persiguió, te arrinconó.

Ella sacó un poco de jabón y agua.

-          Ven, para lavarte, rápido, quítate la ropa.

Fue algo raro para él, usó un jabón muy barato y agua fría, él la miraba apreciando la escena, como desconcertado, la tenía por fin muy cerca, no había besos ni caricias, sólo la helada agua que caía en el balde, sintió pena.

No dijo nada y se acercó. Se desnudó lento y avergonzado, se quedó en interiores, casi obligado, era la primera vez frente a una mujer de tan cerca, a su lado se terminó de desnudar, ya avergonzado. Ella cogió el agua con jabón y me empezó a lavar suavemente.

-          Es la primera vez que hago esto, estoy nervioso (una risa tímida).

-          Si, no pareces como los chicos que vienen por aquí, ¿no tienes enamorada?

-          No, con paciencia por favor, sentías pudor al decir eso, su debilidad.

-          No te preocupes, no te pongas nervioso.

Le hizo ponerse más nervioso. Ahora si Samuelito, estabas a punto de tirar, lo que no pudiste por mucho, por tu cuenta, has perdido pensaste o ¿siempre lo imaginó así? lo que has visto por mucho en las pantallas, recuerda lo que viste en internet.

Ella se puso en rodillas y él de pie junto a ella, cogió suavemente el sexo y sin ver el condón de la cómoda, lo cogió y se lo puso. Empezó a hacer sexo oral y ella cogió su mano y la puso sobre su delicado pelo. Suavemente empezó a acariciarlo, disfrutaba tocar su cabello, lo hacía más íntimo, se imaginaba algo lindo la escena, queriendo hacerla sentir bien, deseada.

Su cabeza iba y venía, como un columpio, ya empezaba a hacer efecto, endurecía su sexo y tu Samuelita aún con su cabello, concéntrate, mis manos bailaban en ellos, tienes un cabello muy bonito le dijiste Samuelita, para entrar en confianza, tu querías hablar.

Ahora tocaba la parte final, difícil Samuelito, recuerda el vídeo, no lo olvides. Ella se puso de pie, lo miró y sus raudos ojos miraron la improvisada cama de una plaza, daba ordenes en silencio, está siendo amable, pensó.

-          Vamos a echarnos

Ella se puso de espaldas a la cama, y la contemplaste desnuda por completo, abierta de piernas, con mucha naturalidad, te miraba y tu volteabas la vista, no era digno, no lo merecía pensaba él y le gustó ver su belleza y su sexo.

-          Échate conmigo.

En automático avanzó, le hizo caso y se acomodó encima de ella, como en las películas pensó, no debió parecer difícil, se estaba afanando y ahí vinieron sus diablos azules, ¿cuánto debo durar? ¿hay un límite? ¿fingirá? y aún no habías tirado. Trató de acomodar su sexo con vacilación, miraba hacia abajo pero inclinaba mucho el pecho.

-          Vamos, métela.

Eso trataba de hacer, pero no encontraba el hueco, no era como en los vídeos que vio, aparecía el infierno, ella le hablaba y él trataba de meterla. A ver, yo te ayudo, te dijo, sentiste su impaciencia en su voz, tu malestar salió por tus poros, con su mano agarró su sexo y no hacerlo lo ponía más tenso y nervioso. Estuvo así por más de 1 minuto, ya era en vano. Ella le seguía hablando, pero ya no la escuchaba. ¿por qué era tan difícil? Apúrate que se baja pensaba.

-          Ya se bajó, no te pongas nervioso, intentemos de esta forma, se puso en 4 y contempló eso que tanto vio en los vídeos, se excitó pero no fue suficiente, ya estaba exhausto, se rindió por esta vez.

Ella lo tocaba, pero ya no pasaba nada, estaba bajo mucho estrés. Ya no se va a poder pensaba y se echó de espaldas a la cama, ya no quería intentar más, pensó en su plata y en que se estaría riendo por dentro, él quería morirse, sudaba decepción y exhalaba contrariedad.

-          Quizá para una próxima y ella se sentó para empezar a cambiarse, él seguía echado, como quien hace tiempo para que piensen que se demoró. Se cambió rápidamente, más rápido que ella y fue al baño.

Se cambió ágilmente, la miró nuevamente y con una sonrisa cabizbaja dijo gracias y disculpas, apenado. No te preocupes dijo ella, salió rápido y bajó, esperó que nadie se haya dado cuenta.

Seguía ensimismado por lo sucedido, por poco tropieza en las escaleras, no lo pudo hacer, se repitió centenares de veces, que imbécil, no hay primera sin segunda, pensó. Esperaba ver al payaso y al rato bajó, su amigo también, ellos parecían satisfechos, le hubiera gustado que ellos tampoco, él dijo, si, todo muy bacán, bonita chica, muy peruana.

Ahora si te creo hermano, no eres puro blablablá. Vamos a comer un caldito y nos quitamos que aquí cuesta bien barato, él ya no tenía plata y los acompañó.

Él seguía pensando y lamentado por lo sucedido, reía y hablaba, sin decir palabras ni mostró emociones. Tomaron un taxi luego y lo dejaron en lima norte. Bajó y tomó su combi, extrañado, cabisbajo, ¿debió llorar? No lo sabía, pensaba en todo lo vívido, ella desnuda, él desnudo, echado, echados, su mano, el lavadero, el jabón, ¿me falla algo? Los demonios tocaron la puerta y entraron por la ventana, compró un cigarro, lo fumó rápidamente, lo piso como si fuera ella al decir no te pongas nervioso y siguió su camino a casa.

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